La palabra «disciplina» significa transmitir conocimientos y habilidades, es decir, enseñar. Sin embargo, a menudo se equipara con el castigo y el control. Hay mucha controversia sobre la forma adecuada de disciplinar a los niños, y los padres suelen estar confundidos sobre las formas eficaces de establecer límites y enseñar a los niños el autocontrol.

Existe una gran variedad de opiniones en la literatura médica y profana sobre los efectos a corto y largo plazo de los diferentes métodos de disciplina, en particular los azotes. Este artículo proporciona directrices prácticas que los padres pueden seguir para disciplinar y educar a sus hijos de forma efectiva, desaconseja enérgicamente el uso de los azotes.

  • Sé paciente, el aprendizaje lleva su tiempo. No esperes que pille las cosas a la primera! Necesitan un guía que les enseñe, no que les castigue.
  • Explícale al niño cómo debe comportarse usando pocas palabras de manera firme y clara.
  • Confía en él. Déjale tomar decisiones en situaciones no peligrosas y confía en su juicio. Aprenderá a base de sus propios errores.
  • Demuestra con tu propio ejemplo cómo controlar el enfado.
  • Utiliza palabras – no la violencia – para disciplinar y hablar con tus hijos.
  • No hagas que su hijo se sienta mal cuando no se porta bien.
  • Sé un buen modelo a seguir. Los niños aprenden mirando. 
  • Dale besos y abrazos. No constituyen caprichos ni significa mimarlos, sino demostrarles aprecio y amor. Desarrollarán así la seguridad en sí mismos.
  • Pasa tiempo con ellos haciendo algo juntos.
  • Habla con ellos y escúchalos.
  • Sé realista y espere que los niños se comporten como niños.
  • Elige unas pocas reglas sencillas, pero importantes y explíqueselas a su hijo con regularidad.
  • Empatiza con su frustración y sufrimiento.
  • Reconoce y elógialo cuando hagan algo bien.
  • Estáte siempre ahí, cuando te necesiten, sin importar lo demás.
  • Aprende a escucharle sin juzgarle. No le compares a otros niños y acéptale tal y como es.
  • Déjale jugar y socializarse a menudo, pues tiene muchos beneficios para el desarrollo cognitivo del niño.
  • Ofrécele una dieta variada y rica. Ellos no pueden cocinar, así que somos responsables de lo que comen y nos tenemos que tomar muy en serio esta responsabilidad.
  • Dale ánimos para hacer cosas y enfócate en el proceso. Las palabras de ánimo tienen un efecto muy positivo en los niños. Muéstrale tu apoyo para reforzar esa seguridad en si mismos. Los resultados a veces no son tan importantes como el esfuerzo.

La disciplina eficaz